Patricia Highsmith: paradigma de la posmodernidad en la era de la globalización.
En 1965, Patricia Highsmith publicó la novela ‘A Suspension of Mercy' (traducida al castellano como ‘Crímenes imaginarios'), cuando ya gozaba -a su pesar- de prestigio internacional como escritora de novela policíaca. Esta etiqueta la perseguiría a lo largo de toda su carrera, a pesar de sus numerosos esfuerzos por desmarcarse del género. Probablemente esta novela sea su respuesta más afilada y mordaz a los críticos y editores que la promocionaban como una de las damas del crimen.
‘A Suspension of Mercy' retoma algunos de los temas fetiche en la autora: el exilio de ciudadanos norteamericanos en Europa, los hábitos y preferencias de la intelectualidad bohemia, el matrimonio como experiencia conflictiva y traumada... Sidney y Alicia Bartleby son el máximo exponente de estas premisas: jóvenes iconoclastas llenos de talento y algo atormentados porque la vida de la campiña inglesa y su matrimonio no se asemejan a lo que habían imaginado. El fracaso de Sidney como escritor y guionista de televisión provocará situaciones que pondrán en duda el género al que presuntamente pertenece esta obra.
Con el doble propósito de reflexionar sobre la novela criminal sin llegar a construir una, y burlarse de los detractores que la etiquetaban, Highsmith acomoda su mirada perversa tras las lentes de la posmodernidad, y puebla su obra de falsos espejos con los que seducir y confundir a sus lectores: fragmentos de diarios personales, pensamientos del protagonista, sus guiones para una serie de televisión... Espejos que revelan que el crimen sólo se encuentra en el ánimo del lector. Una novela que casi cincuenta años después de su publicación, sigue resultando innovadora y sugerente. Y como diría Rimbaud, absolument moderne. A su salud.