Hablemos de nieve, de postales y de viajes en una estación abandonada.
Un distrito de oficinas de Bruselas parece abandonado un sábado a las siete de la tarde, cuando en la Gâre du Congres se inaugura la última exposición de Éric Croes, ‘Fosse aux ours'.
Esta estación casi abandonada -ya sólo sirve para que los ejecutivos lleguen a su trabajo el lunes por la mañana- es aprovechada desde hace tiempo como espacio cultural. Pero no esperen remodelaciones ni placas explicativas: al bajar unas escaleras coronadas por lo que parece una iglesia de barrio en hormigón, el hall de la estación guarda un aire de desuso y, al fondo, la antigua sala de espera ofrece a Éric Croes sus 15 antiguos marcos de horarios de tren para exponer una serie de grandes acuarelas inspiradas de su extensa colección de tarjetas postales suizas.
El artista belga trabaja desde hace años la instalación y el dibujo, proponiendo composiciones en que juguetes en miniatura reproducen escenas en que la nieve es una constante -un camión que vuelca sobre el suelo una carga de agua congelada o un esquiador que gira sin cesar dentro de una urna de cristal-. ‘Fosse aux ours' se presenta como una reinterpretación de la temática de las postales suizas que el artista atesora; así, osos, jarrones de flores de plástico, tres jóvenes en bañador... se superponen a un fondo blanco de nieve rematado por un cielo azul pastel que hace combarse el papel por la humedad de la acuarela, aprovechándose de la iluminación cenital de la sala para hacer resaltar los volúmenes del plano.
Para llegar al otro lado de la entrada de la estación se pasa por las taquillas, en cuyo interior Éric Croes propone una pequeña instalación que, de no ser por sus luces multicolor, pasaría desapercibida. Y en ese otro lado, el antiguo bar de la estación se prestó a recibir a quienes asistieron a la inauguración de una exposición que podrá verse hasta el 13 de mayo en Bruselas.