Solemos acercarnos al arte reclamando una aptitud, vivimos en un mundo de discursos planos frontales y caducos. Por el contrario Klaus & Kinski juegan a pervertir cada canción en todos los frentes posibles, fuerzan situaciones contrapuestas, ironía y surrealismo están más que presentes.
Puede que el placer que siente un torturador tenga la cadencia de un bolero sensual, puede que un discurso de Hitler termine tomando Martinis en la costa azul, puede que la mejor manera de decir que la vida no tiene sentido es con un electro-pop a lo Camela y una letra ripiosa... Cada canción es un mandamiento apócrifo que resitúa los conceptos cargándolos de una expresividad insólita.
Todo este eclecticismo y anarquismo se encuentra soportado por unos músicos de notabilísima calidad, que han demostrado en sus dos LP´s, ‘Tu Hoguera está ardiendo' (2008) y ‘Tierra Trágalos' (2010), que son capaces de llevarnos de viaje por paisajes sonoros de una complejidad fuera de lo común en el panorama nacional.
La omnipresente voz de su cantante Marina junto a la artillería de una grandísima composición hacen su propuesta sólida y compacta, maravillosos ejercicios de síntesis.