• Cine •

El secreto de sus ojos

Esteban Arenas

Señora justicia.

La mirada del chico inquieto en varias fotos bastó para que el señor Espósito dictaminara su sentencia: él era el asesino indiscutible de Liliana, responsable de su violación y de las múltiples heridas en su cuerpo tirado a un lado de la habitación en aquel barrio de Buenos Aires. Era él sin duda, pero su búsqueda, una historia inconclusa de 25 años se le anclaría en la memoria al detective; un recuerdo que es ‘El secreto de sus ojos', una muestra del cine argentino en una de sus épocas más prolífica.

Una industria cinematográfica que ha acelerado su paso y que con esta película hace gala de las virtudes que ha ganado con los años: un experta cinematografía que retrata a la Buenos Aires de 1974 con febril devoción y un guión adaptado que deambula entre el suspenso, la poesía y alguna que otra palabra dulzona en una historia de amor que se teje de manera paralela e igual de inconclusa a la búsqueda del criminal que se escapa una y otra vez en las narices de sus captores.

Sin embargo, ‘El secreto de sus ojos' no es un thriller genérico o una historia de policías y ladrones al estilo Hollywood. Aquí no hay rompecabezas judiciales que resolver, es más bien un diálogo abierto sobre la justicia, los reencuentros y el pasar de los años: la historia de un hombre que envejece y que al verse jubilado, decide escribir sobre un homicidio que nunca olvidó y buscar a su responsable, desempolvando los pasos ya olvidados y quizás borrados.

Es esa narrativa tan latinoamericana, en la que abundan la audacia, la reflexión y los recursos literarios en la que cae todo el peso de película. Un cuento bien estructurado de estaciones de tren, oficinas apiladas de historias de crímenes y castigos, bajas pasiones, fiebres de fútbol y elegantes señores porteños de patillas largas. Una mirada de sur del mundo con la que su director, Juan José Campanella, se ha ganado cierta fama, comprobable en la generosa taquilla en su país de origen y el final reconocimiento de la academia al otorgarle el Óscar a "Mejor película extranjera", después de 25 años de una casi total ausencia de producciones argentinas en el cine mundial, o al menos, en las tan codiciadas entregas de premios.

Este no es un cine de moralejas, pero sí de pesadas reflexiones. Entre el pasado y el presente, la ley del karma se impone: el regreso de amores que son ya casos archivados y el esposo de una chica asesinada, hace más de dos décadas, que espera en una estación del tren por el dulce sabor que debe tener la venganza.

 

<— Anterior Página 8 de 27 en Cine Siguente —>
<— Anterior Página 260 de 322 en KulturaUrbana Siguente —>

Comentarios


Nadie ha comentado en esta página aún.

Introduzca su comentario

<— Anterior Página 8 de 27 en Cine Siguente —>
<— Anterior Página 260 de 322 en KulturaUrbana Siguente —>