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Estas nuevas vanguardias de These new puritans

Berta Pfirsich

These New Puritans son cuatro chicos ingleses que no superan los veintitrés años y que forman parte de uno de los grupos más vanguardistas del panorama actual en el Reino Unido. Han colaborado con Hedi Slimane, la presentación de sus singles en slow motion es magnífica y acaban de publicar 'Hidden' (Domino / PIAS Spain, 2010).

Su controlado gusto estético -entre lo melancólico, lo inquietante y lo místico- ha traspasado fronteras y sin darnos cuenta, muchos hemos acabado dibujando cruces y triángulos perfectos en nuestras muñecas. Contrariamente a lo que criticaban algunos medios, las grandes pretensiones de These New Puritans se han cumplido: su segundo disco es redondo, coherente y se compone de un desfile de momentos espectaculares.

El álbum abre con 'Time Xone' que actúa como el preludio que nos prepara para el capitulo uno: 'We want War', el primer single del disco. Las voces de ultratumba y los tambores aturdidos envueltos de un aire reggeaton actúan como declaración de principios: torbellinos de percusión, ritmos tribales y melodías casi místicas que reinaran a lo largo de treinta y un minutos. Ha empezado el viaje hacia Mordor.

'Three Thousand', de corte más gótico, anuncia su llegada con un ritmo que es atravesado por el sonido de un centenar de cuchillos afilándose a la vez. Nos introducimos en un ambiente denso y oscuro que bien podría ser la banda sonora de alguno de aquellos aquelarres de las brujas de Salem. 'Hologram', posiblemente la canción mas melódica del largo, irrumpe que una voz muy luminosa que recuerda al Patrick Wolf de 'The Magic position' en tono jazz. En su pieza central 'Attack Music', nos encontramos con un devastador coro de niños cantando obsesivamente "it was September, harmful logic, it was September and this is Attack Music".

En la misma línea destructiva sigue 'Fire-Power'. O lo que es lo mismo, 'fff' regrabada, una cara b del single de "Elvis" (2008). El disco llega al clímax en las desgarradoras melodías de 'Orion', para después cerrar con los primeros rayos de sol matutinos de 'Canticle' como epílogo. La producción de todas las canciones está cuidada al límite hasta el final, 'Drum Courts - Where Corals Lie' que evoca a Health y a los Liars de 'Drum's not dead', 'White Chords' y '5'.

Santos de nuestra devoción.

 

 

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