Mondadori edita en castellano la última novela del escritor californiano.
La publicación de ‘Suites imperiales', la nueva novela de Bret Easton Ellis, viene acompañada del saludo de la crítica internacional y del fervor de las hordas de sus lectores habituales, que andarán encantados al conocer qué ha sido de Clay y su pandillita de ensueño -Blair, Julian, Rip...-, los protagonistas de ‘Less than Zero' (1985), convertida en novela de culto desde el primer instante de su aparición.
‘Suites imperiales' es concebida por su autor como una secuela, y desafortunadamente para sus lectores, sólo puede ser leída como tal. Veinticinco años después de los acontecimientos narrados en ‘Less than Zero', Ellis se sumerge en su imaginación -no demasiado profundamente- para detallar el devenir de sus churumbeles, otrora cuerpos "Danone", ahora mayormente productos del bisturí del cirujano de turno. La novela es más de lo mismo: sexo, drogas, violencia, compras en la ciudad de los sueños; todo narrado desde dentro a través de una filosofía desencantada, nihilista y absolutamente esnob. Nada nuevo en el horizonte de los lectores de Ellis. Lo que podría haber resultado un más que notable díptico de dos obras que se iluminan la una a la otra, se reduce a un ejercicio de estilo sofisticado e impecable, que extrañamente seducirá a los lectores profanos.
Claro que a nadie le interesa ganarse el favor de los profanos, comenzando por el propio Ellis. Dejando de lado la escasa originalidad de su planteamiento, lo cierto es que -pese a todo lo anteriormente escrito- ‘Suites imperiales' es una novela excelente, y un servidor ha disfrutado enormemente con su lectura. La radiografía de ese microcosmos seriamente perturbado es precisa, lírica, desgarradora, y violentamente hermosa. Como de costumbre. Y aunque la trama resulte excesivamente compleja, obscura y críptica en su acepción más lynchiana -la obra rezuma un más que agradable tufillo a ‘Mulholland Drive'-, la tesis de Ellis es fácilmente constatable: no sólo no cambiamos, sino que a medida que envejecemos, vamos a peor. Lo que ya dijo Bergman en su momento, pero ahora con imágenes de otra naturaleza. Novela que deleitará a los incondicionales del escritor californiano, y que contribuirá a su futura entronización. Ya se habla de Premio Nobel.