Cien millones de pipas de girasol en el suelo de la TATE Modern.
Tal vez la imagen de un suelo cubierto de pipas de girasol no llame suficientemente tu atención, pero qué tal si te cuentan que no son fruto de la naturaleza, sino del trabajo de un equipo de escultores a pequeña escala, que las pipas se expanden a lo largo del Turbine Hall de la TATE Modern y que han sido colocadas allí para que los visitantes puedan caminar, tumbarse, dormir o dar volteretas sobre ellas.
Estamos hablando del trabajo del artista chino Ai Weiwei, que tras un verano dedicado a la producción de cien millones de pipas de porcelana de forma artesanal, inauguró el pasado 12 de octubre, su minuciosa -aunque de gran dimensión- obra escultórica.
Observando la obra desde el puente del Turbine Hall, te aborda la sensación de querer saltar desde allí y nadar sobre la piscina de pipas, entonces bajas corriendo las escaleras dispuesto a interactuar con la instalación, estás a punto de alcanzarla y cuál es tu sorpresa al encontrar un cúmulo de visitantes retenidos por un cartel que reza "look, don't touch". Y es que la administración de la galería, después de consultar con el artista, ha tomado la determinación de cerrarla a la interactuación, alegando como razón lo antihigiénico del polvo que con el paso de los días podrían llegar a acumular las pequeñas piezas.
Aunque, tras ver como los más avispados se atreven a colar sus "manos largas" incluso a través de la barrera para hacer de las pipas un fantástico souvenir por el módico precio de su atrevimiento, se hace obvio que el veradero motivo de la prohibición es la propia conservación de la obra; pues de otro modo, puede que el 2 de mayo -clausura de la exposición-, Ai Weiwei no necesitase más que una caja de zapatos para llevar de vuelta a casa lo que hubiera quedado de sus cien millones de pipas.
Tal vez para compensar la pérdida, justo al lado de la instalación se reproduce un visual en el cual el propio Ai Weiwei explica el proceso de producción junto a su equipo en la ciudad de Jungdezhen. Desde la explotación de canteras para la obtención de materiales, hasta la delicada pintura, siguiendo en todo momento los métodos tradicionales de producción de porcelana. El vídeo también trata de acercar al público a la raíz conceptual del arte de Weiwei, muy relacionado con el fenómeno made in China y con los cambios sociales, políticos y culturales que ha sufrido el gigante asiático a lo largo de la historia y que continúan en la actualidad.